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-Por realidad entiendo lo mismo que por perfección.” Baruch Spinoza. 3g. hongos psilocybe cubensis 40g. metilfenidato (clorhidrato, liberación sostenida) Infusión de perganum harmala (cantidad indeterminada) Casa de campo, Madrid; finales de verano del 2012. Comienza la experiencia una tarde soleada en la Casa de Campo iniciándose el declive del periodo estival. Las manos de un amigo sentado a mi lado se movían lánguidamente haciendo sonar una melódica, pero no eran sus manos las que yo percibía, sino las de Dios, haciendo resonar el universo a cada nota, obedeciéndole este...
En cuanto estuve de pie me di cuenta de cuanto necesitaba ir al baño así que tambaleándome sin saber porque, me dirigí a las escaleras para bajar al baño, pero en cuanto llegué al borde de las mismas, me sorprendí por su longitud. En mi vida me habían parecido tan largas, y para colmo, en cuanto empecé a bajarlas vi como se alargaban aún mas, lo que me hizo no solo sorprenderme y bajar, sino recordarme el profundo dolor que sufría mi estómago en esos momentos. El dolor llegó a tal punto que pensé que me iba a desplomar y rodar por las escaleras, incluso pensé en que dirían mis amigos...
Estaba en medio de mis meditaciones cuando de repente Adrián me vino muy euforiado y con una sonrisa de oreja a oreja me dijo: mira al suelo. No entendía el porque de la situación, pero de todos modos lo hice, ya. Continuación me dijo interrumpiendo su increíble sonrisa: " somos gigantes!" Mientras hacía que caminaba como un gigante. Y wow. De repente me di cuenta de la inmensidad de nuestro cuerpo. Podía fijar la vista en el suelo, y ver la gran distancia que había entre mi cabeza y el suelo, lo que me hizo sentir sencillamente enorme. A continuación, mientras Adrián y yo...
Su mirada brillaba y su sonrisa se agrandó; otra vez afirmando! (Telepatía?, pero qué pasa?) Me besó y nunca, jamás, sentí un beso como esa noche. Sentí como nos mezclábamos, cómo si nuestros “espíritus”( por llamarlo de alguna forma) jugasen de un cuerpo a otro, por momentos dentro de él, por momentos en mi cuerpo, fuera... era amor puro, inocente... Podía sentir lo que él sentía, mis caricias en su cara, las sentía yo misma. Al abrazarlo vi que tras él estaba el resto de la gente ( la tribu! Pensé. Si me pasan tantas cosas maravillosas y sorprendentes con una persona, que no puede...